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Riesgos de tatuarse sin cuidados ni responsabilidad
Por: Jesús Davila Monroy
Hacerse un tatuaje rompe la piel y deja una herida abierta. Si no se hace con medidas de bioseguridad y sin seguir los cuidados, los riesgos reales son:
Infecciones graves: hepatitis B, hepatitis C y VIH pueden transmitirse si agujas o tintas no se esterilizan bien. También infecciones bacterianas de piel que pueden extenderse.
Reacciones alérgicas y problemas cutáneos: la tinta (sobre todo roja o amarilla) puede causar dermatitis, granulomas, queloides o enmascarar lunares y esconder un melanoma.
Complicaciones por mal cuidado: si el tatuaje no se mantiene limpio, hidratado y protegido del sol/agua, aumenta la infección, la pérdida de color y la cicatrización anormal.
Cómo reducir el riesgo (mínimo responsable): elige un estudio autorizado, verifica esterilización y licencia del artista, rechaza material reutilizado, sigue las instrucciones de lavado e hidratación, evita sol, piscinas y ropa que roce las primeras 2 semanas, y consulta a un médico si hay dolor, enrojecimiento, pus o fiebre. Si tienes antecedentes de queloides, alergias o problemas de coagulación, mejor hablar con un profesional antes.
¿Los tatuajes: estilos y tendencias que marcan la piel
Por: Jesus Davila Monroy
En los últimos años, los tatuajes han dejado de ser vistos únicamente como símbolos de rebeldía para convertirse en una forma de expresión personal ampliamente aceptada. Hoy en día, existen diversos tipos de tatuajes que responden a estilos, técnicas y significados distintos.
Uno de los más populares es el tatuaje tradicional o “old school”, caracterizado por líneas gruesas, colores sólidos y diseños clásicos como anclas, rosas o golondrinas. Por otro lado, el estilo realista busca reproducir imágenes con un alto nivel de detalle, como retratos o paisajes, logrando un efecto casi fotográfico.
También destaca el tatuaje minimalista, que utiliza líneas finas y diseños sencillos, ideal para quienes buscan algo discreto. En contraste, el estilo blackwork se basa en el uso predominante de tinta negra para crear patrones geométricos o tribales.
El tatuaje acuarela ha ganado popularidad por su apariencia similar a una pintura, con colores que parecen difuminarse sobre la piel. Asimismo, el estilo geométrico combina figuras precisas y simetría para lograr composiciones modernas.
Otros tipos incluyen el neotradicional, que mezcla elementos clásicos con detalles más complejos, y el estilo japonés, reconocido por sus grandes composiciones llenas de simbolismo.
La diversidad de estilos demuestra que el tatuaje es una práctica en constante evolución, adaptándose a las preferencias estéticas y culturales de cada generación.


Tatuajes: arte permanente que exige responsabilidad
Por: Jesus Davila Monroy
Los tatuajes se han convertido en una de las formas de expresión más comunes en la actualidad. Sin embargo, más allá de lo estético, implican una responsabilidad importante: el cuidado de la piel antes, durante y después del proceso.
En primer lugar, es fundamental elegir un estudio profesional que cumpla con normas de higiene. Un mal procedimiento puede derivar en infecciones, reacciones alérgicas o cicatrices permanentes. Este punto, aunque parece obvio, muchas veces es ignorado por quienes buscan opciones más económicas.
Una vez realizado el tatuaje, comienza una etapa clave: la cicatrización. Durante los primeros días, la piel se encuentra vulnerable, por lo que es necesario mantener el área limpia, evitar tocarla con las manos sucias y aplicar productos recomendados por el tatuador. No hacerlo puede afectar no solo la salud, sino también el resultado final del diseño.
Además, la exposición al sol es uno de los principales enemigos de un tatuaje reciente. La radiación puede decolorar la tinta e irritar la piel, por lo que se recomienda evitarla o usar protector solar una vez que el tatuaje ha sanado.
Otro aspecto importante es la hidratación. Mantener la piel humectada ayuda a conservar los colores y la definición del tatuaje a lo largo del tiempo. De igual manera, evitar rascar o retirar las costras es esencial para prevenir deformaciones en el diseño.
Desde mi perspectiva, hacerse un tatuaje no debería ser una decisión impulsiva. Es una elección permanente que requiere tanto reflexión como compromiso con su cuidado. Un tatuaje bien cuidado no solo luce mejor, sino que también refleja respeto por el propio cuerpo.
En conclusión, los tatuajes son una forma de arte válida y significativa, pero su mantenimiento es tan importante como su diseño. Cuidarlos adecuadamente es la única manera de asegurar que esa marca en la piel conserve su valor estético y personal con el paso del tiempo.
Evolución del tatuaje en la sociedad moderna
por: jesus davila monroy
En las últimas décadas, el tatuaje ha experimentado una transformación significativa en la sociedad moderna. Lo que antes era considerado un símbolo de rebeldía o marginalidad, hoy se ha convertido en una forma de expresión artística ampliamente aceptada.
Durante gran parte del siglo XX, los tatuajes estaban asociados con grupos específicos como marineros, motociclistas o personas privadas de la libertad. Sin embargo, a partir de los años 90 y especialmente en el siglo XXI, su percepción comenzó a cambiar gracias a la influencia de celebridades, deportistas y redes sociales.
En la actualidad, tatuarse es visto como una forma de identidad personal. Muchas personas eligen diseños que representan momentos importantes, creencias o aspectos culturales. Además, el desarrollo de nuevas técnicas y equipos ha permitido mejorar la calidad, precisión y seguridad de los tatuajes.
Las redes sociales han jugado un papel clave en esta evolución, ya que han permitido a artistas mostrar su trabajo a nivel global, generando tendencias y estilos como el minimalismo, el realismo o el tatuaje geométrico.
A pesar de su creciente aceptación, todavía existen ciertos entornos laborales donde los tatuajes pueden ser motivo de restricción. No obstante, la tendencia general apunta hacia una mayor normalización en todos los ámbitos sociales.


Origen de los tatuajes en distintas civilizaciones
Por: Jesus Davila Monroy
El tatuaje es una práctica milenaria que ha estado presente en diversas civilizaciones alrededor del mundo. Sus orígenes se remontan a miles de años atrás, cuando se utilizaba con fines rituales, religiosos y sociales.
Uno de los ejemplos más antiguos es el de Ötzi, el “hombre de hielo” encontrado en los Alpes, cuyo cuerpo presenta tatuajes con más de 5,000 años de antigüedad. Estos podrían haber tenido un propósito terapéutico o espiritual.
En el antiguo Egipto, los tatuajes eran comunes, especialmente entre las mujeres, y se cree que estaban relacionados con la fertilidad y la protección. Por otro lado, en culturas como la polinesia, el tatuaje tenía un profundo significado social, indicando estatus, linaje y logros personales.
En Japón, el tatuaje tradicional, conocido como irezumi, se desarrolló con fines decorativos y simbólicos, aunque en ciertos periodos también fue utilizado como marca de castigo.
En América, diversas culturas indígenas practicaban el tatuaje como parte de rituales y ceremonias, representando conexión con la naturaleza, espiritualidad o pertenencia a un grupo.
A lo largo de la historia, el tatuaje ha sido una forma de comunicación visual que refleja la identidad, las creencias y la organización social de cada civilización.

Tinta, Fuego y Hueso: El Viaje de la Piel Grabada desde la Antigüedad hasta Nuestros Días
Por: Jesús Dávila Monroy
La historia de la humanidad no solo se ha escrito en los libros de texto, en los tratados de paz o en las grandes estructuras de piedra que sobreviven al paso de los años. También se ha dibujado, golpe a golpe y línea a línea, sobre nuestra propia carne. El tatuaje no es una moda reciente ni un invento de las bandas de música de los años noventa; es una de las expresiones artísticas y culturales más antiguas de todo el planeta.
Desde las cumbres de hielo de la Europa prehistórica hasta los modernos estudios llenos de luces de neón en las grandes ciudades de hoy, la aguja ha cruzado continentes y épocas enteras. A lo largo del tiempo, marcarse la piel ha significado muchas cosas diferentes: ha sido una muestra de honor, un remedio contra las enfermedades, un castigo para los criminales o la máxima expresión de la libertad personal.
Para entender cómo este arte pasó de los sótanos y los puertos a las galerías de arte, es necesario hacer un viaje largo y detallado a través del tiempo, utilizando las diferentes formas en que el periodismo nos cuenta las grandes historias.
El Viaje del Pigmento a Través del Tiempo (Línea de Vida de la Tinta)
El Despertar en la Prehistoria y la Edad Antigua
El frío extremo de los Alpes, justo en la frontera entre Austria e Italia, guardó durante millas de años el secreto más antiguo sobre la tinta en el cuerpo humano. En el año 3250 antes de Cristo , un hombre caminó por esas montañas congeladas sin imaginar que su cuerpo se convertiría en un tesoro para la ciencia. En el año 1991 , un grupo de alpinistas encontró su cuerpo momificado y congelado, al que llamaron Ötzi . Cuando los científicos lo revisaron con detalle, descubrieron algo asombroso: tenía 61 tatuajes repartidos por todo el cuerpo. No eran dibujos de animales ni de dioses, sino líneas paralelas en la espalda baja y pequeñas cruces en las rodillas.
Lo más curioso es que estos tatuajes no se hicieron por estética o belleza. Las marcas estaban situadas exactamente en las articulaciones que este hombre tenía desgastadas por la edad y el esfuerzo. Los investigadores concluyeron que la tinta nació hace más de cinco mil años como una especie de medicina preventiva, un intento primitivo de acupuntura donde se frotaba carbón de madera quemada dentro de pequeños cortes en la piel para calmar el dolor físico.
Casi al mismo tiempo, hacia el año 2000 antes de Cristo , a las orillas del río Nilo en Egipto, las personas le daban un significado completamente diferente a las agujas. Al estudiar las momias de esa época, especialmente la de una importante mujer llamada Amonet , que era una sacerdotisa de la zona de Tebas, se encontraron patrones de puntos y líneas geométricas dibujadas en la parte baja del vientre y en los muslos.
En el Antiguo Egipto, el tatuaje era algo que se hacían únicamente las mujeres. Lejos de ser un castigo, estas marcas funcionaban como un escudo protector y un amuleto directo sobre el cuerpo para asegurar la fertilidad y cuidar la vida de las madres durante los momentos más peligrosos del embarazo y el parto.
El Choque de Perspectivas: Del Castigo al Respeto Absoluto
Mientras el Imperio Romano crecía y conquistaba el mundo entre los siglos I antes de Cristo y V después de Cristo , el tatuaje sufrió su primer gran rechazo en el mundo occidental. Copiando las costumbres de los antiguos griegos, los romanos utilizaban las marcas en la piel, a las que llamaban estigma , para señalar a las personas de forma negativa. Usaban hierro al rojo vivo o agujas con tinta para marcar a los esclavos que intentaban escapar, a los soldados que desertaban del ejército y a los criminales peligrosos. Estar tatuado en Roma era una señal de vergüenza y una prueba de que habías perdido tu libertad.
Esta visión negativa se volvió ley en el año 787 después de Cristo , cuando el Papa Adriano Primero prohibió de forma muy estricta cualquier tipo de modificación en el cuerpo en toda Europa, diciendo que alterar la piel era una falta de respeto a la forma en que Dios había creado al ser humano. Debido a esto, en Europa el tatuaje desapareció casi por completo durante casi mil años.
Sin embargo, al otro lado del océano, en las islas del Pacífico Sur, la historia avanzaba por un camino totalmente opuesto. Desde el año 1500 antes de Cristo , los pueblos de la Polinesia desarrollaron el Tatau , una palabra tradicional que imitaba el sonido del golpe de la madera contra la piel y que es el origen real de la palabra "tatuaje" que usamos hoy en día. En islas como Samoa, Nueva Zelanda y Hawái, tatuarse era el ritual más sagrado e importante en la vida de una persona.
En Nueva Zelanda, la cultura de los nativos maoríes creó el Tā moko , que era un tatuaje que se hacía directamente en el rostro. No se usaban agujas delgadas, sino pequeños cinceles hechos con huesos de aves que cortaban la piel dejando canales y marcas profundas. Cada línea grabada en la cara contaba una historia real: explicaba quiénes eran los padres de la persona, qué posición tenía en la tribu y cuántas batallas había ganado como guerrero. No llevar el rostro tatuado significaba ser un "nadie", una persona invisible y sin honor para toda la comunidad.
El Regreso en los Barcos y el Invento de la Máquina
El reencuentro de Europa con el mundo de la tinta ocurrió en el año 1769 . Un famoso explorador británico llamado James Cook regresó de sus largos viajes por el Pacífico Sur. En sus bitácoras de navegación escribió con asombro sobre la técnica del tatuaje , y muchos de sus marineros regresaron a los puertos con el cuerpo lleno de dibujos hechos por los nativos.
Los marineros europeos adoptaron rápidamente esta costumbre, pero la adaptaron a sus propias vidas. El tatuaje se convirtió en una especie de diario de viaje en la piel: si un marinero se dibujaba un ancla, significaba que había logrado cruzar el enorme océano Atlántico; si se dibujaba una tortuga, quería decir que había cruzado la línea del ecuador.
El gran cambio tecnológico que transformó este arte para siempre ocurrió el 8 de diciembre de 1891 . Un tatuador que vivía en Nueva York, llamado Samuel O'Reilly , se dio cuenta de que podía modificar un invento anterior de Thomas Edison que servía para perforar papel. O'Reilly le hizo unas mejoras y patentó la primera máquina de tatuar eléctrica de la historia.
Este invento cambió todo: el proceso de tatuar, que antes requería días enteros de dolorosos golpes con herramientas de hueso y madera, ahora podía terminarse en un par de horas gracias a un motor eléctrico rápido. Esto hizo que el tatuaje se volviera mucho más accesible para la gente común y provocó la apertura de los primeros estudios formales en las zonas de puertos de ciudades como Nueva York y Londres.
De la Oscuridad a las Luces del Mundo Moderno
A pesar de contar ya con tecnología eléctrica, durante gran parte del siglo XX (entre los años 1920 y 1950 ), el tatuaje volvió a quedar escondido en los márgenes de la sociedad. Los lugares principales donde se podían ver personas tatuadas eran las ferias ambulantes, los circos donde se exhibía a las llamadas "damas tatuadas" como una atracción extraña, y los patios de las cárceles.
En Japón, el estilo tradicional llamado Irezumi creció con mucha fuerza pero en la clandestinidad más absoluta. Se comprometió directamente con la Yakuza , la famosa mafia japonesa. Los miembros de estas organizaciones criminales se tatuaban trajes completos de tinta negra y de colores desde el cuello hasta los tobillos como una prueba de su lealtad, su alta resistencia al dolor físico y su rechazo total a las leyes establecidas por el gobierno.
La gran revolución cultural y la aceptación masiva comenzaron a tomar fuerza entre los años 1970 y 1980 . Con el nacimiento de movimientos musicales como el Punk y el Rock and Roll , miles de jóvenes adoptaron el tatuaje como la forma perfecta de rebelarse contra el mundo de los adultos y las reglas sociales aburridas. Los músicos y sus seguidores llenaron las calles con imágenes en sus brazos y cuellos.
Finalmente, la llegada del siglo XXI, a partir de los años 2000 en adelante , trajo la aceptación total de este arte. El desarrollo de tintas más seguras y amigables con el cuerpo, el uso de agujas desechables de alta precisión y la entrada de artistas con estudios universitarios de pintura cambiaron la situación. El tatuaje salió por fin de las zonas peligrosas de los puertos y se instaló en las avenidas principales, convirtiendo a la piel en el lienzo definitivo para contar quiénes somos.
La Ruta de la Tinta en las Culturas del Mundo
Por: Jesús Dávila Monroy
La ciencia y la arqueología moderna han descubierto que el tatuaje no se inventó en un solo lugar del planeta para luego copiarse en los demás. Al contrario, apareció de forma independiente y al mismo tiempo en muchas civilizaciones distintas alrededor del mundo. Cada una de estas culturas encontró una utilidad diferente para las marcas en la piel, adaptando los dibujos a sus propias creencias religiosas, necesidades de salud y formas de organización social.
Si viajamos en el tiempo para conocer las características de las culturas más importantes del pasado, descubrimos que los antiguos egipcios, por ejemplo, dominaron este arte entre el año 3100 antes de Cristo y el 30 antes de Cristo. Ellos utilizaban agujas hechas de bronce, espinas de plantas y una mezcla de tinta hecha a base de hollín o carbón vegetal. Lo más destacado de esta sociedad es que el tatuaje era una actividad exclusiva de las mujeres. Para ellas, tener líneas y puntos en el cuerpo no era un adorno cualquiera, sino un símbolo sagrado que les ayudaba a pedir fertilidad a sus dioses y funcionaba como una protección médica durante el embarazo.
Por otro lado, en las islas de Nueva Zelanda, la cultura maorí llevó el tatuaje a un nivel de arte comunitario muy avanzado que se mantiene vivo hasta nuestros días. Utilizando herramientas afiladas talladas en huesos de aves y pequeños martillos de madera, los artistas aplicaban tintas oscuras hechas con resinas de árboles y restos de orugas quemadas. Su técnica, el famoso Tā moko , se concentraba en la cara de las personas. En esta cultura, las marcas no eran un simple adorno, sino la biografía de la persona: revelaban su linaje familiar, sus victorias militares y su nivel de importancia dentro de la tribu. Un diseño facial era único y nadie más podía copiarlo.
En el continente asiático, la cultura tradicional de Japón desarrolló el estilo Irezumi , que tuvo una gran fuerza entre los años 1603 y 1868. Los maestros japoneses no usaban máquinas, sino el método tradicional llamado Tebori , que consiste en una vara larga de bambú o metal con agujas en la punta que se introduce en la piel a mano alzada utilizando el ritmo de los dedos. Usaban una tinta negra muy famosa llamada sumi . Aunque en algunos momentos de la historia el gobierno usó el tatuaje para marcar a los criminales, con el tiempo se transformó en un símbolo de estatus artístico y espiritual, adoptado por los grupos de la mafia tradicional como una armadura invisible de protección y valentía.
En contraste con estas visiones artísticas, el Imperio Romano usó la tinta como una herramienta de control y castigo. Utilizando agujas de metal y fórmulas de tintas fuertes que incluían azufre y otros minerales pesados, los romanos marcaban a la fuerza a los criminales ya las personas que estaban bajo condición de esclavitud. El objetivo era puramente práctico: si un esclavo intentaba escapar, cualquiera que lo viera en la calle sabría que pertenecía a otra persona con solo mirarle la frente o los brazos. Era una marca de propiedad y de pérdida de derechos humanos.
Finalmente, en el continente americano, antes de la llegada de los españoles, culturas como los mayas y los aztecas también practicaban la modificación del cuerpo de forma habitual. Utilizamos huesos muy afilados, puntas de piedra de obsidiana y punzones para abrir la piel, aplicando colores obtenidos de insectos mezclados con carbón. Para estas civilizaciones americanas, los tatuajes tenían una conexión directa con lo divino. Los guerreros se marcaban el cuerpo con las imágenes de sus dioses protectores para asustar a sus enemigos en las batallas y para recordar los sacrificios que hacían en honor a la naturaleza ya sus deidades.
El Significado de la Piel en un Mundo que Cambia Rápido
Por: Jesús Dávila Monroy
Cuando uno se detiene a revisar los miles de años de historia que tiene el tatuaje, es imposible no notar un cambio enorme en la forma en que los seres humanos entendemos este arte. Hemos pasado de una época donde tatuarse era un compromiso sagrado, un sacrificio físico y una marca para toda la vida con la comunidad, a un momento donde se ha convertido en un producto de consumo rápido, casi como comprar una playera de moda en una tienda del centro comercial. En este camino hacia la aceptación de todo el mundo, la tinta ha ganado en seguridad y en belleza visual, pero ha perdido una parte de su misterio original.
Pensemos por un momento en cómo vivía esta experiencia un habitante de las islas de Samoa hace trescientos años. Someterse al ritual del tatuaje significaba aceptar un dolor extremo que podía durar semanas completas. Las herramientas de hueso golpeando la piel provocaban heridas profundas y fiebre. Pasar por ese sufrimiento no era un problema o un error del proceso, era precisamente el punto importante del ritual. El dolor era lo que le daba valor a las marcas en el cuerpo; la sangre derramada era la prueba de que esa persona tenía la fuerza y la madurez necesarias para ganarse el respeto de los líderes de su comunidad. El tatuaje costaba sangre porque construir tu propia identidad ante tu pueblo requería un esfuerzo real.
Hoy en día, las cosas son completamente diferentes y mucho más cómodas. Vamos a estudios de tatuajes que se ven tan limpios y ordenados como una clínica médica. Usamos cremas especiales que adormecen la piel para no sentir ninguna molestia y elegimos los dibujos en la pantalla de un teléfono celular buscando en internet lo que está de moda. El tatuaje actual ya no busca unirnos a un grupo sagrado ni demostrar que superamos una prueba difícil; ahora se usa para intentar destacar en un mundo lleno de gente, buscando ser "diferentes" pero siguiendo las mismas modas que vemos en las redes sociales.
A pesar de esto, sería injusto decir que los tatuajes de ahora no tienen valor y que son solo una moda vacía. En pleno siglo XXI, vivimos en un mundo donde todo cambia de forma exageradamente rápida: cambiamos de teléfono cada año, los trabajos duran poco tiempo, la ropa se desecha en unos meses y las publicaciones en internet desaparecen en un día. En medio de toda esa rapidez donde nada parece durar, toma la decisión consciente de pintar tu cuerpo con un diseño que se va a quedar contigo de forma permanente hasta el día en que mueras es un verdadero acto de resistencia.
Tatuarse hoy ya no es para asustar a los enemigos en una guerra ni para hablar con los dioses de la lluvia. Nos tatuamos para intentar congelar el tiempo, para guardar un recuerdo importante, el nombre de un ser querido o una etapa de nuestra vida en un soporte que nadie nos pueda quitar. Las agujas modernas ya no son de hueso de ave, pero la necesidad sigue siendo exactamente la misma que sentía el hombre de hielo hace millas de años: el deseo tan humano de dejar una marca duradera en un mundo donde casi todo lo demás se borra con el tiempo.


Sin riesgos
Por: Jesús Davila Monroy
Los tatuajes dejaron de ser un símbolo exclusivo de subculturas para convertirse en una forma de expresión masiva. En México, el 32% de las personas entre 18 y 35 años tiene al menos un tatuaje, según datos de la COFEPRIS, y la demanda de estudios profesionales ha crecido un 20% en los últimos 3 años.
¿Qué es un tatuaje?
Es una modificación corporal permanente que se realiza al introducir pigmento en la dermis, la segunda capa de la piel, con agujas. El proceso es irreversible sin tratamientos láser costosos.
Riesgos si no se hace en un lugar seguro
La COFEPRIS advierte que hacerse un tatuaje en lugares no regulados puede provocar:
Infecciones bacterianas por falta de esterilización.
Reacciones alérgicas a tintas con metales pesados.
Cicatrices y queloides por mala técnica.
Transmisión de enfermedades como hepatitis B y C si no se usan materiales desechables.
Requisitos legales en México
Desde 2014, los estudios de tatuaje deben cumplir con la NOM-137-SSA1-2008. Esto implica:
Uso de agujas y guantes desechables.
Autoclave para esterilizar equipo reutilizable.
Consentimiento informado firmado por el cliente.
Prohibición de tatuar a menores de 18 años sin autorización de padres o tutores.
Cuidados posteriores
Los especialistas recomiendan lavar la zona con jabón neutro, evitar el sol directo, no rascarse y aplicar crema cicatrizante durante 2 a 4 semanas. El descuido en este periodo es la principal causa de infecciones.
Tendencia actual
Los estilos más solicitados en 2026 son el fine line o línea fina, el blackwork y los tatuajes con tinta ultravioleta. También ha crecido la demanda de remoción con láser para corregir diseños antiguos.
Recomendación: Antes de tatuarte, verifica que el estudio tenga licencia sanitaria visible y que el tatuador muestre su equipo esterilizado frente a ti. Un tatuaje barato en un lugar no regulado puede salir caro en salud.




Cambios radicales
Por: Jesús Davila, Monroy
Aunque los tatuajes son cada vez más comunes, aún generan debate en ámbitos laborales, culturales y sociales. Aquí los puntos clave que están marcando la conversación este año.
Tatuajes y mercado laboral
La percepción ha cambiado, pero no se ha uniformizado. Empresas de tecnología, diseño y startups aceptan tatuajes visibles sin problema. En sectores como banca, educación básica y gobierno, el 45% de las vacantes aún piden cubrirlos durante el horario laboral, según una encuesta de OCCMundial 2026.
Consejo: Si buscas empleo formal, revisa el código de vestimenta antes de tatuarte manos, cuello o rostro.
Valor cultural e identidad
Para comunidades indígenas de Oaxaca, Michoacán y Chiapas, el tatuaje tradicional sigue siendo un marcador de pertenencia, rituales de paso y protección espiritual. Organizaciones como INPI trabajan para diferenciar el tatuaje ceremonial del comercial y evitar apropiación cultural.
Expertos señalan que pedir permiso y entender el significado del diseño es clave para respetar estas prácticas.
Tecnología aplicada a los tatuajes
La tendencia 2026 combina tinta y tecnología:
Tinta inteligente: Cambia de color con temperatura o glucosa. Aún en fase experimental.
Tatuajes con NFC: Microchips debajo de la piel que almacenan datos de contacto o historial médico.
Diseños generados por IA: Los clientes llevan bocetos creados con inteligencia artificial y los tatuadores los adaptan a la piel.
Aspecto psicológico
Estudios de la UNAM indican que para muchos jóvenes hacerse un tatuaje funciona como ritual de cierre ante pérdidas, logros o cambios de vida. Psicólogos advierten que cuando la decisión es impulsiva o bajo presión social, aumenta la probabilidad de arrepentimiento. La edad promedio de remoción láser en México es 27 años.
Dato clave: En 2026, el 68% de los estudios en CDMX, Guadalajara y Monterrey ofrecen consulta previa gratuita para discutir diseño, ubicación y significado. Aprovecharla reduce arrepentimientos.
Recomendación final: Un tatuaje es permanente en piel y en historia personal. Pregúntate si el diseño seguirá teniendo sentido para ti en 10 años, no solo hoy.

Se vuelve tendencia entre jóvenes
Por: Jesús Davila Monroy
En los últimos meses, los tatuajes del Dr. Simi han ganado popularidad entre jóvenes en México, convirtiéndose en una tendencia curiosa dentro de la cultura urbana. Este personaje, reconocido por ser la imagen de las Farmacias Similares, ha pasado de ser un símbolo comercial a una figura representativa del humor y la identidad popular.
Usuarios en redes sociales han compartido fotografías de sus tatuajes inspirados en el Dr. Simi, los cuales van desde diseños sencillos hasta versiones más elaboradas con estilos artísticos. Esta tendencia ha sido impulsada principalmente por plataformas como TikTok e Instagram, donde el personaje suele aparecer en situaciones cómicas o memes.
De acuerdo con tatuadores locales, la demanda de este tipo de diseños ha aumentado, especialmente entre personas jóvenes que buscan tatuajes originales y con significado cultural. Algunos señalan que el Dr. Simi representa cercanía, economía y un sentido de identidad mexicana, lo que ha influido en su elección como diseño permanente en la piel.
Aunque para algunos puede parecer una moda pasajera, otros consideran que estos tatuajes reflejan la manera en que los símbolos cotidianos pueden transformarse en expresiones personales y culturales.
Sin duda, el Dr. Simi continúa evolucionando más allá de su función original, posicionándose ahora como un ícono inesperado dentro del mundo del tatuaje.


columna:
Por: Jesús Dávila, 24 años
La verdad, yo nunca pensé en tatuarme. No era algo que me llamara la atención ni algo que dijera “algún día lo voy a hacer”. Para mí, los tatuajes eran solo dibujos en la piel que otras personas traían, pero no algo que tuviera que ver conmigo.
Todo cambió cuando tenía 18 años.
A esa edad perdí a mi papá en un accidente automovilístico. Fue algo que me marcó muchísimo. De un día para otro mi vida cambió completamente. Sentí un vacío muy grande, como si algo dentro de mí ya no estuviera completo. Había días en los que no sabía ni cómo sentirme, a veces estaba triste, a veces enojado, y otras veces solo me quedaba en silencio porque no sabía cómo expresar lo que tenía dentro.
Y creo que justo ahí fue donde empezó todo. Después de un tiempo, me dieron ganas de hacerme un tatuaje. No fue algo que planeara mucho, simplemente lo sentí. Era como si necesitara sacar todo eso que traía por dentro de alguna forma. Así fue como me hice mi primer tatuaje a los 18 años.
Ese tatuaje tiene un significado muy importante para mí. Representa la pérdida de mi papá, pero también representa algo más. Es como una forma de sentir que él sigue conmigo, de no olvidarlo nunca. Para mí no es solo tinta en la piel, es un recuerdo que llevo conmigo todos los días.
Con el tiempo, me hice otros dos tatuajes. Cada uno tiene su propio significado, pero todos están conectados con lo que he vivido. Son parte de mi historia, de lo que me ha pasado y de lo que me ha hecho ser quien soy ahora. Al principio yo no tenía en mente tatuarme, pero después de mi primer tatuaje me empezó a gustar más la tinta. Empecé a ver los tatuajes de otra manera, no solo como algo visual, sino como algo que tiene fondo, que tiene historia. Me empezó a llamar la atención el arte que hay detrás de cada diseño y todo lo que puedes expresar con un tatuaje.
Para mí, tatuarse es un arte. No es solo ir y hacerse un dibujo porque sí. Es una forma de expresarte cuando no encuentras las palabras. Hay cosas que uno siente que son difíciles de decir, pero de alguna manera las puedes plasmar en la piel. Un tatuaje puede decir mucho sin necesidad de hablar.
A veces la gente juzga sin saber el significado que hay detrás de cada tatuaje. Pero la realidad es que cada uno tiene una historia. En mi caso, mis tatuajes hablan de pérdida, de dolor, pero también de amor y de recuerdo.
Hoy, a mis 24 años, puedo decir que no me arrepiento de ninguno de mis tatuajes. Cada uno tiene un motivo, un porqué. Son parte de mí, de mi vida y de mi forma de ver las cosas.
No sé si en el futuro me haga más tatuajes, pero lo que sí sé es que los que tengo siempre van a ser importantes para mí. Porque no son solo dibujos, son momentos, emociones y recuerdos que decidí llevar conmigo para siempre.
Al final, mis tatuajes no son solo tinta en mi piel. Son una forma de recordar a mi papá, de sentir que sigue conmigo y de expresar todo lo que alguna vez no pude decir con palabras.
Porque a veces, cuando las palabras no salen, la tinta habla por ti.
El primer tatuaje
Por: Jesús Davila Monroy
Diana Gómez Plata platica que su interés por los tatuajes comenzó desde los 18 años, cuando hizo un pacto muy especial con su papá: ambos se tatuarían juntos al cumplir esa edad. Sin embargo, con el paso del tiempo, su papá ya no está en esta vida, y ese momento nunca pudo cumplirse como lo habían imaginado.
Aun así, esa promesa se quedó muy presente en ella. Fue hasta los 20 años cuando Diana decidió hacerse su primer tatuaje. Aunque en un inicio no estaba completamente segura de qué quería tatuarse, tenía claro que debía ser algo significativo, algo que de alguna manera la conectara con su papá y con ese recuerdo tan importante.
Finalmente eligió la frase *“Carpe Diem”*, una expresión en latín que significa “vive el momento”. Para ella, este tatuaje no solo representa disfrutar la vida, sino también recordar que el tiempo es valioso y que hay que aprovechar cada instante, especialmente después de haber vivido una pérdida importante.
Diana comenta que al momento de hacerse el tatuaje sintió nervios, como cualquier persona en su primera vez, pero también emoción. Durante el proceso sintió un ligero ardor, aunque asegura que no fue un dolor fuerte como muchas personas piensan.
Después de esa experiencia, su forma de ver los tatuajes cambió. Ahora considera que no son algo negativo, sino una forma de expresión personal. Para ella, cada quien es dueño de su cuerpo y tiene el derecho de decidir qué hacer con él.
También menciona que sí le gustaría hacerse más tatuajes en el futuro, pero prefiere esperar un tiempo. Explica que le gustaría hacerlo cuando ya viva sola, ya que a su mamá no le gustan los tatuajes y quiere respetar eso por ahora.
Para Diana Gómez Plata, su primer tatuaje no es solo un diseño en la piel. Es el recuerdo de una promesa, una forma de honrar a su papá y una manera de llevar con ella un mensaje que la acompaña todos los días: vivir el momento.